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DECIMOTERCER ENCUENTRO DEL GRUPO EUROPEO DE LA FIM 

Amsterdam, 8 y 9 de noviembre de 2018

Tras dos días de intensas exposiciones por personas muy cualificadas, haré un resumen de lo más importante que allí se dijo y os comentaré mis conclusiones de este estupendo encuentro que estuvo organizado a la perfección por la directiva de la FIM.

Quiero agradecer a Francisco Vidaurreta y a Luis F. Navarro, Presidente y Secretario General respectivamente del SPME, por la confianza depositada en mí para ir en representación del sindicato. Hubo tres importantes apartados:

1º) Envejecer siendo músico. Enfermedades físicas derivadas de la práctica de la profesión. Cómo afecta la profesión de músico a la mente.

Uno de los grandes problemas históricos de los músicos ha sido la ocultación de sus enfermedades.

Se comienza a una edad muy temprana a estudiar un instrumento, y por lógica, después de millones de repeticiones del mismo movimiento, estar sometido durante años a un entorno sonoro fuera de lo normal, padecer estrés por la tensión de un trabajo brutalmente exigente, ansiedad producida por un miedo escénico inevitable; y un largo etcétera, induce a pensar que no era normal que ningún músico presentase algún síntoma en relación con su trabajo.

Es como si, el hecho de ser músico, fuese sinónimo de ser un superhombre. Sólo se tienen enfermedades comunes.

Afortunadamente, todo esto ha cambiado en los últimos años y, por fin se está hablando y buscando soluciones a los problemas.

Se habló largo y tendido de todos estos problemas que podrían agruparse de la siguiente manera:

A) Problemas auditivos:

Hasta hace pocos años nadie se preocupaba de evitar el impacto sonoro tan tremendo que sufre un músico tanto en los ensayos (estudiando a solas o en grupo) como en conciertos.

Para haceros una idea; se presentó un estudio de los decibelios que tenían que soportar los músicos en un foso y, los que menos, estaban en 83db (contrabajos) y, los que más en 95db (percusión).

Estamos hablando de nivel sonoro normal; sin contar con los picos que, evidentemente superan los 100db.

Si esto lo multiplicamos por los días de ensayos, más los conciertos, nos indica que el músico en general tiene que soportar una carga sonora que, muy posiblemente, le condene a una pérdida importante de su audición.

Llevado este tema al mundo del rock, pop o del jazz, mejor no hablar de los decibelios que se tienen que soportar.

Por desgracia, el ser humano pierde capacidad auditiva con los años y los músicos no vamos a ser menos, así que, con el envejecimiento, unido a la exposición enorme y permanente de decibelios, lo normal es que perdamos capacidad auditiva.

Se están buscando, muy seriamente, soluciones a este problema.

Se habló de los protectores auditivos y, todos coincidíamos en sus pros y contras.

Está claro que unos buenos protectores hechos a medida son una excelente solución para evitar sufrir daños y muy especialmente el trauma acústico.

En el año 2012, un músico inglés durante un ensayo sufrió un trauma acústico.

No le hicieron caso por lo que acudió a los tribunales para buscar una solución a su problema.

Ganó el juicio siendo el primer caso en el Reino Unido que los jueces fallan a favor de un músico por este tema. Es una gran precedente para la profesión.

El problema de los protectores auditivos en la música clásica, (yo tengo unos), es que, resultan muy incómodos porque no escuchas bien tu instrumento, si eres de cuerda.

Los que tocan instrumentos de viento lo escuchan como si tuviesen un altavoz metido en su cerebro. No se escuchan bien las indicaciones de los Directores. No escuchas con claridad a tus compañeros, con los consiguientes problemas de ritmo, afinación, etc.

En definitiva, protegen muy bien pero son sumamente incómodos.

El conflicto actual es que los Gerentes de las orquestas quieren declinar cualquier responsabilidad si los músicos no utilizan los protectores.

Otra solución que se planteó fue la colocación de unas pantallas especiales que, distribuidas de forma adecuada por el escenario protegerían del impacto sonoro.

Como solución acústica son estupendas pero el problema es que son bastante grandes y, en algunos lugares donde las han utilizado, especialmente en Alemania, han creado problemas entre los músicos porque algunos se sienten incómodos al tener una pantalla justo delante de su instrumento.

B) Problemas musculo-esqueléticos:

En este problema la edad no perdona. En varias ponencias se explicó claramente cómo, con la edad, se pierde masa muscular, se desgastan o se atrofian partes del cuerpo, se pierden reflejos, disminuye la capacidad visual y auditiva, etc.

En cualquier profesión está clarísimo que es un problema pero, en los músicos, es altamente preocupante, porque dependemos enormemente de nuestras condiciones físicas.

Como muy bien se dijo, somos gimnastas de élite pero en lo pequeño. Cualquier disminución de nuestras capacidades repercute en nuestro trabajo de forma dramática.

Preocupados por esta situación, en Finlandia, existe una fundación especializada en músicos donde se preocupan de hacerles reconocimientos médicos, financiar los protectores auditivos, revisiones dentales. Esto último, fundamental para instrumentistas de viento.

Realizan cursos para cuidar la salud de los músicos, etc. Todo un ejemplo a seguir.

Los músicos de la orquesta de la Ópera de Flandes han conseguido, después de mucho luchar que, durante los descansos, entre actos de las óperas, un fisioterapeuta atienda a los músicos que lo soliciten. Están encantados con los resultados.

Los músicos que trabajan por libre padecen de forma más acusada estos problemas, especialmente los que trabajan en el sector del Rock, Pop o Jazz.

Realizan trabajos nocturnos, viajan mucho, las condiciones de los locales no siempre son las mejores, no invierten en cuidados médicos, etc.

C) El músico y su mente:

Este punto quizás sea uno de los que más ocultamos los músicos a nuestro entorno.

Se habló de los problemas de estrés, ansiedad, miedo escénico, uso de sustancias para superar todos estos problemas y posibles soluciones a los mismos.

Muy interesante resultó la exposición de Guillermo Dalia, en la que nos habló de su libro: "Musicorexia". En el mismo se describen todos estos problemas.

Todos los que hablaron de estos temas coincidían en que el músico comienza desde muy joven a estudiar en solitario miles de horas para posteriormente tener que tocar de cara al público con el consiguiente miedo al fallo, generándole todo tipo de problemas para los que no está preparado adecuadamente, en la mayoría de las ocasiones.

Un error en un concierto puede provocarle tal pánico que no sea capaz de superarlo en el futuro.

Se mencionó lo frágil que somos y se puso como ejemplo el caso de una violonchelista que, tras sufrir un accidente de tráfico, no podía tocar en el escenario debido a que los focos le recordaban a las luces de los coches.

Esther van Fenema habló del uso de los betabloqueantes para paliar parte de los problemas escénicos. Ha realizado un estudio al respecto y comentó que, el uso prolongado de los mismos no es bueno. El cuerpo se acomoda y generalmente pide mayor dosis.

Para ver hasta qué punto sufrimos los músicos en el escenario, realizó una prueba con una arpista tocando en un concierto. Los parámetros biológicos eran terribles.

A la finalización del concierto le preguntaron si en algún momento se había encontrado mal y ella contestó que no, que en todo momento se sentía cómoda.

Con este experimento quería mostrar cómo aunque los músicos nos sintamos seguros tocando, nuestro cuerpo está sometido a un impresionante esfuerzo que a largo plazo, muy probable, desarrolle trastornos de cualquier índole como distonía, miedo escénico, estrés, trastornos del sueño, ansiedad, miedo a cometer un fallo, etc.

Las soluciones a todo esto son muy complicadas por lo que se insistió en que se debía comenzar desde muy joven a controlar todas estas cuestiones y, en caso de necesidad, pedir ayuda a especialistas en la materia, procurando no guardar el problema internamente, pensando que, por sí solo ya se arreglará o acudiendo a sustancias para paliarlos.

2º) Aspectos profesionales del trabajo. Tipo de contratos. Seguridad Social. Relación con el Fisco. Jubilaciones. Streaming.

En este apartado lo más importante es, decir que en la actualidad se está tratando este tema a nivel europeo para establecer de una forma más clara si, cuando se contrata a un músico para un concierto, se le tiene que dar de alta en Seguridad Social como si fuese un trabajador por cuenta ajena o, si por el contrario, el músico tiene que ser autónomo y autogestionarse todas esas cuestiones.

Esta elección puede ser decisiva para el futuro de los músicos que actúan por libre.

Los músicos que trabajan de forma estable en orquestas tienen la posibilidad de negociar convenios pero los que van por libre se sienten desprotegidos por esa cuestión.

El problema es que, sorprendentemente, algunos músicos que trabajan por libre creen que esa situación es perfecta para ellos, en especial los jóvenes que creen que nunca van a envejecer y, por lo tanto no quieren negociar nada.

En Francia, hace dos años, entró en vigor una ley para exigir unos mínimos en grabaciones y conciertos.

En la actualidad se están negociando las cantidades pero se están encontrando con una clara hostilidad por parte de los empresarios y una incomprensible desunión entre los músicos.

La relación con el fisco también es complicada. Se necesita una unificación en la UE que no llega y que genera desigualdades importantes entre diferentes países.

En el terreno de las jubilaciones se habló de cómo las orquestas no tienen organizado muy bien ese tema.

Puede darse el dramático caso de la Ópera de Flandes donde, en pocos años, se van a jubilar, de golpe, el 75% de sus integrantes.

Quizá por eso, la solución que plantearon y que están haciendo en la "Orquesta Philarmoniezuidnederland", puede ser una solución a tener en cuenta en muchas Orquestas.

Tienen un plan de jubilación que consiste en ofrecer al músico, a partir de los 58 años, trabajar el 80%; ganar el 90% y cuando se jubile le queda la pensión al 100%.

La otra opción que, también ofrecen y que es más agresiva es, 60% trabajo - 80% sueldo - 100% jubilado.

Evidentemente, se habló de las terribles situaciones en las que se encuentran algunos músicos que no han cotizado prácticamente nada en todos sus años de profesión y que al envejecer ya no les ofrecen trabajo ni tampoco tienen recursos para vivir.

Hemos de concienciar a los jóvenes, de lo importante que es cotizar y estar al día con el fisco para así tener un futuro digno.

El tema del Streaming; es vergonzoso. Los productores se están quedando con casi todo el dinero de los músicos.

En este momento se está preparando una directiva europea al respecto pero no parece que vaya a mejorar mucho la situación actual. Las grandes compañías están presionando para que no se reparta mejor el dinero.

En unos meses puede que salga la directiva y habrá que estar alerta para ver qué es lo que, al final, se ha decidido. Puede ser crucial para la vida de los músicos.

Por eso hay una campaña en Internet para exigir que sea justo lo que cobran los músicos por poner su música en las plataformas de streaming.

La campaña se llama Fair Internet (Internet justo). https://www.fair-internet.eu

3º) Informes de los diferentes Sindicatos europeos allí presentes.

Al finalizar las ponencias hubo oportunidad para que, los distintos sindicatos contasen cómo está la situación en sus respectivos países.

Sería muy largo contar aquí cada una de las intervenciones por lo que os detallar lo más significativo. Podríamos decir que hay, claramente, dos categorías.

En una primera estaría conformada por aquellos países donde los sindicatos consiguen negociar con sus gobiernos y por consiguiente, pueden mejorar la situación de los músicos con ayudas económicas, acuerdos de mínimos, asistencia médica, etc. Estos países son Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda, Bélgica, Suiza, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia. Por supuesto también tienen sus problemas pero las posibilidades de resolverlos son muy elevadas.

En una segunda, se encontrarían todos los demás; en los cuales se recorta la financiación, los empresarios y políticos ponen trabas de todo tipo, emigran a otros países ante la falta de trabajo, etc.

Como casos curiosos que merecen comentarlos son el de Eslovenia, donde, un saxofonista que pretendía entrar en una orquesta es rechazado, posteriormente lo intenta en la misma orquesta como director, siendo nuevamente rechazado y, en la actualidad es el ministro de cultura.

Esta situación ha generado un problema impresionante y en la actualidad tienen previsto convocar una huelga con apoyo de la FIM.

El otro dato curioso es el de Reino Unido donde crearon un teléfono para denunciar acoso sexual y han recibido muchísimas llamadas de mujeres, quedando sorprendidos porque no esperaban una respuesta semejante.

Conclusiones:

En primer lugar agradecer a la FIM la excelente organización de los dos días de encuentro. Ha sido impecable.

El nivel de los ponentes ha sido extraordinario. Sus exposiciones han sido muy interesantes, bien informados, con multitud de datos que ayudaban a entender mejor lo que nos contaban.

El ambiente ha sido muy cordial entre todos los allí presentes. Ha sido un placer poder contactar con otros colegas europeos y acceder a información de primera mano de lo que sucede a nuestro alrededor.

Reconozco que esto era uno de mis sueños y que, sinceramente pensaba que nunca lo podría realizar.

En España hemos vivido tan aislados del resto de Europa que, pensar en poder contactar en el futuro con cualquiera de los sindicatos allí presentes para consultarles cualquier cuestión, me parece ciencia ficción.

Hoy en día es una realidad que hay que saber aprovechar para el futuro.

La parte amarga de todo esto es ver que en España estamos a la cola de toda Europa.

Cuando antes os comentaba que había dos grupos de países, realmente tenía que haber dicho que eran tres; España se encontraría a solas en este grupo.

Hasta en los países donde más problemas tienen, los músicos se afilian a sindicatos e intentan unirse para mejorar su profesión.

Todos lo tienen muy claro: unidos podemos hacer algo más que desunidos.

En España el índice de afiliados a Sindicatos artísticos es mínimo comparado a los de nuestros colegas europeos. Es como si, pensásemos que, cada uno podemos hacer la guerra por nuestra cuenta y así nos va a ir mejor.

Por desgracia se sabe de músicos que están en la más absoluta indigencia o que han fallecido en tal situación que, ni siquiera, tenían dinero para el entierro.

Espero que los jóvenes no sigan este camino y aprendan de los errores de los excelentes músicos que les han precedido pero que no han sabido organizarse la vida ni tampoco unirse para mejorar sus condiciones profesionales.

Los músicos españoles tiene que despertar de su letargo y aprender de sus colegas europeos.

Si alguien quiere información más detallada de este informe me puede contactar en: spmemadrid@spme.es

Pablo Múzquiz Pérez-Seoane - Delegado Territorial del SPME en Madrid.

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